Tienes
alma de Don Juan
en el cuerpo de San Luis.
Tienes la voz,
una voz cálida
en la que a veces
veneno escupes.
Esa, tu voz
me volvió loca,
perdí el juicio,
me enamoré de ti
y perdidamente.
Pero tu veneno
al principio
tan dulce,
tan agradable,
ahora
no es más que ácida
y a veces
tan amarga de tragar.
en el cuerpo de San Luis.
Tienes la voz,
una voz cálida
en la que a veces
veneno escupes.
Esa, tu voz
me volvió loca,
perdí el juicio,
me enamoré de ti
y perdidamente.
Pero tu veneno
al principio
tan dulce,
tan agradable,
ahora
no es más que ácida
y a veces
tan amarga de tragar.
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