Vistas de página en total
jueves, 5 de junio de 2014
LA CARTA
Quizás tu y yo cometimos muchos errores. El primero en darte mi número; te comportaste como un niño berrinchoso aunque no debí de confiar en mirada y mucho menos en tu boca.
Quizás si yo hubiera confiado en mis instintos y hubiera escuchado a mi mente, aquellos cuatro años de mi vida a tu lado, nunca hubiera derramado una lágrima de dolor.
Quizás si yo no hubiera seguido a tu lado del primer momento que decidí por dejarlo todo y ser normal con mi soledad; nunca me habría enfermado.
Quizás si tú no hubieras mentido igual te aceptaba, pero jamás enamorándome jamás dejando de hacer mis cosas por pensar en ti, jamás dejando mis horas de sueño por ti, jamás preocupándome por donde estabas, que te había sucedido o como había sido tu día.
Quizás sean muchas las cosas negativas que se puedan decir entre tu y yo, pero a todo eso se puede sacar algo especial, algo que sin querer lo vi, lo acogí, me gustó y lo quiero compartir. Conocí el amor, en sus momentos rosas , en sus momentos grises y hasta tormentosos.
Cualquier mujer haría lo posible por mostrar rencor, odio,o directamente olvidar sin rescatar algún valor, por más pequeño que sea, por el daño causado por el jugar son los sentimientos. El mundo no sabe ver el por que suceden estas cosas,el por que fue así... En cambio yo quiero darte las gracias por enseñarme a amar, a tener confianza, a descubrir lo que puedo dar y cuanto a un ser amado, gracias mas bien por el golpe tan cruel, mis heridas aún no sanan pese al tiempo, pero aun así puedo decirte que me he fortalecido. Gracias por haber compartido conmigo estos cuatro años a mi lado, por esos momentos dulces, dolorosos y amargos.
Olvidarte jamás, quedarás en mi memoria como un recuerdo con los momentos más marcados, aunque nunca llamaste en ciertas ocasiones, aunque haya pasado muy malos y duros momentos, tuviste un comportamiento complejo de explicar, aún me quedas dudas y pese a todo te amé, demasiado tal vez, suficiente no sé, pero con todos tus defectos te abrí las puertas de mi corazón, te acepté, te comprendí, te comprendo y te comprenderé.
Tal vez eso era mi destino, abrirte las puertas de mi corazón, dar lo mejor de amor, a ti, para poder hacerme fuerte, si es así, te agradezco por haberlo hecho de la mejor manera.
Sería de cortesía una despedida, si cara a cara no es posible por lo menos con un carta así como el día de hoy te lo demuestro.
Empezaría yo con decirte adiós mi corazón, gracias por los bellos momentos que compartimos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)